En Buenos Aires, las velocidades máximas se exceden hasta en un 150%.

Eso es lo que se concluye de otro excelente informe realizado por Cesvi Argentina. Relevando cuatro puntos críticos de Buenos Aires, tanto de la ciudad como de la provincia, y así sea de día o de noche, los resultados son concluyentes: los excesos de velocidad llegaron a superar hasta en un 150% lo que exige la señalización. Sin embargo, la franja horaria de entre las 0 y las 6 de la mañana es cuando se producen mayor cantidad de siniestro viales.
Un dato más que lamentablemente ya no sorprende, pero que da cuenta de cuanto falta trabajar para alcanzar un comportamiento maduro  y conciente delante del volante.
A continuación el informe.

A medida que avanza la noche, los automóviles penetran en la oscuridad en una carrera desenfrenada. En nuestro informe llegamos a detectar que de noche se supera la velocidad media hasta tres veces respecto del día. Las razones son muchas: la inseguridad, el escaso tránsito, la impunidad de la noche, la falta de control, la presencia de alcohol en la conducción, entre otros.

Según las estadísticas de la base de datos de los más de 5000 siniestros relevados por CESVI ARGENTINA, la franja horaria en la que se producen más siniestros viales (teniendo en cuenta la proporción de vehículos circulantes) es la que va entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana. Por este motivo, realizamos una investigación especial sobre cuatro puntos de Buenos Aires donde encontramos en nuestra estadística una notable concentración de choques nocturnos. Allí evaluamos las conductas referidas a la velocidad durante el día y la noche, donde comprobamos que los excesos de velocidad llegaron a superar hasta en un 150% lo que exige la señalización.

Puntos relevados
Av. General Paz, km 1,5

Día – 17hs
En este tramo de la avenida, advertimos una gran cantidad de vehículos, como ya es costumbre. Las velocidades registradas en sentido a Riachuelo apenas superaban los 50 km/h. Para evitar permanecer en el carril congestionado, el 80% de los conductores realizaban constantes maniobras de cambio de carril, por lo que fueron frecuentes las frenadas y aceleraciones injustificadas. El error más común que detectamos fue la escasa distancia de seguimiento entre uno y otro vehículo.
En sentido a Río de la Plata, la General Paz presenta cinco carriles, por esta razón no se congestiona tanto como sentido a Riachuelo donde hay un carril menos. Increíblemente poco vale la señalización de la General Paz que, en este tramo propone una máxima de 80 km/h, pues los vehículos registrados viajaban a una velocidad promedio de 100 km/h.
Noche – 01hs
Por la noche, la situación se convirtió en peligrosa. La velocidad media se incrementó en 18 km/h en la mano hacia Río de la Plata. La curva hacia Lugones terminó siendo el curvón del autódromo. Aquí, los vehículos aprovechan varios carriles para tomarla y, en muchos casos, se enciman unos con otros para no perder velocidad. En la mano que va al Riachuelo se observaron velocidades máximas de entre 150 y 190 km/h, casi el doble de lo recomendado por la señalización, a pesar de las advertencias de radares operando.

Av. Figueroa Alcorta, debajo del puente del Ferrocarril Mitre
Es un trayecto de 300 metros donde hay una pronunciada curva y contracurva, de mano única, que al finalizar el recorrido presenta puntos ciegos debido a las columnas del puente ferroviario. A este lugar se lo conoce popularmente como “la curva de la muerte”, por la sucesión de hechos fatales que en su triste historia registra. De poco valen los semáforos, señales y despertadores en forma transversal que metros antes advierten de la zona peligrosa y de la velocidad máxima (40 km/h).
En este punto, fue donde más se superaron las velocidades máximas permitidas. Hasta en un 150% tanto de noche como de día. Además, observamos cómo frecuentemente se realizaba una de las maniobras más peligrosas que es la de “cortar una curva”, es decir, para poder tener un mejor radio de giro, sin perder velocidad, los conductores invaden el otro carril.
De día, sólo el 10% circulaba a 40 km/h. De noche, de un total de 700 vehículos censados, el 80% de los conductores excedía la velocidad máxima a más del doble.

Autopista Buenos Aires-La Plata, km 20,200, sentido hacia La Plata
Día – 08hs
Este sitio de día presentaba un tránsito fluido y sólo en casos aislados se observaron velocidades superiores a la máxima. El promedio relevado fue de 110 km/h. Sin duda, durante el día fue el lugar donde se excedieron los límites en menor proporción.
Noche – 04hs
A la noche, como en los otros puntos investigados, de los 530 vehículos estudiados el 20% superó los 150 km/h. El 60% de los que circulaban excedía la velocidad pero sólo en una diferencia de 20 km/h.

Av. Las Heras y Sánchez de Bustamante, sentido norte
Esta intersección presenta una curva pronunciada y no hay ningún tipo de señalización que advierta que se debe circular con precaución ni tampoco de velocidad máxima recomendada para circular.
Nos interesó particularmente por la gran cantidad de accidentes investigados por CESVI en el lugar, especialmente atropellos. Aún recordamos el triste caso del músico del grupo de rock Masacre, arrollado junto a su novia por un vehículo con exceso de velocidad.
Día – 17hs
Los valores de velocidad registrados estaban dentro de los límites permitidos, debido a la congestión de vehículos y a la sincronización de semáforos.
Noche – 04hs
En este horario, la situación cambió drásticamente: el 70% de los conductores no respetó la velocidad máxima permitida de 60 km/h.

Velocidad al conducir: Lesiones y muertes

Las lesiones a los ocupantes de un vehículo están ligadas directamente a la velocidad, ya que esta actúa en forma cuadrática en la energía cinética que genera el daño sobre las personas.
La lesión crecerá en función de la velocidad desarrollada por el vehículo en el momento del impacto. A modo de ejemplo, si un vehículo viniera circulando a 50 km/h y de repente aumentara su velocidad a 70 km/h y en ese momento chocara, se duplicarían los daños tanto sobre el vehículo como sobre las personas.
En calles, donde las velocidades son menores, ante un impacto de un vehículo que circulaba a 25 km/h se generarán desaceleraciones sobre la persona como si ésta cayera de una altura de 2,5 metros. Si ese mismo impacto fuese a 50 km/h la altura de caída sería de 10 metros. O sea se cuadruplicaría. A 75 km/h equivale a caer de 22 metros y a 100 km/h de 40 metros.
Como podemos ver el aumento del potencial lesivo sobre la persona no es lineal respecto al aumento de velocidad. De 25 km/h a 50 km/h se cuadriplican los daños y de 75 a 100 km/h se duplican.
Cabe destacar que las deformaciones programadas que se generan sobre los vehículos y el uso del cinturón de seguridad ayudarán a que no se sobrepasen los valores de tolerancia del ser humano ante un impacto.

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